De acuerdo a un estudio de la Asociación de internet.mx  9 de cada 10 usuarios de internet están interesados en el proceso electoral y 6 de 10 ven al internet como un medio que los acerca al mismo, por lo que utilizan las redes sociales y los portales de noticia para conocer a los candidatos, sus propuestas y porque no, sus escándalos. Y con un 63% de la población mexicana (de 6 años en adelante) teniendo acceso a internet y pasando hasta 8 horas promedio en línea, estamos ante uno de los canales más importantes para el marketing político.

El internet ha tenido gran influencia en los procesos democráticos a nivel mundial y ha cambiado la forma en que los actores políticos se comunican y acercan a sus seguidores. Una de las primeras muestras del poder del internet, como herramienta diferenciadora en una campaña política fue la de Barack Obama en 2008, quien en su momento fue uno de los primeros candidatos en tener un perfil activo en las principales redes sociales, ganándose que el Washington Post lo llamara “Rey de las Redes Sociales”. Desde MySpace hasta Flickr, el equipo de Obama aprovechó todas las redes a su alcance para transmitir el mensaje del entonces candidato, teniendo un impacto que a través de un medio tradicional como la televisión le hubiera costado millones de dólares obtener.

Sin embargo con la explosión de las redes sociales y la accesibilidad tecnológica en nuestro país, la tarea de los jefes de campaña se ha vuelto aún más compleja. Si bien, establecer una estrategia puede ser relativamente sencillo para alguien dedicado al marketing tradicional, para el mundo digital es un terreno de juego completamente distinto.

Los jóvenes, impacientes e impredecibles

Actualmente, los usuarios entre más jóvenes, suelen ignorar, desconfiar y desechar contenidos con mayor rapidez y facilidad. Lo que representa un reto para los responsables detrás de las campañas . Las nuevas audiencias (que son las que los candidatos buscan atacar principalmente en medios digitales) se han vuelto más demandantes, impacientes e impredecibles. Lo que podría comenzar como una excelente estrategia de campaña, podría terminar por ser la nueva burla de internet. En línea, tanto los aciertos como los errores se proyectan exponencialmente, a veces de manera incontrolable (estos últimos probablemente más), por lo que los políticos deben cuidarse el doble antes de hacer o declarar algo que pueda impactar de manera negativa su campaña y perpetuarse en línea a través del fenómeno llamado “viral”.

Tal como sucedió con la reciente campaña de Ricardo Anaya, candidato a la Presidencia de México, quién en su intento por mostrarse culto e ilustrado hablando francés, y tocando diversos instrumentos musicales, terminó siendo la inspiración de cientos de “memes” que se burlaban de una estrategia que parecía todo menos genuina.

Usuarios en control

Los políticos y sus asesores de campaña no pueden ni deben, subestimar a los internautas. Deben entender cómo consumen, qué consumen y dónde lo consumen. Las nuevas audiencias digitales buscan la novedad constante y los estímulos multicanal, por lo que deben aprovechar todos los formatos que los distintos medios digitales ofrecen e integrarlos a una estrategia multiplataforma que saque el mayor provecho a cada una de ellas.

En palabras de Julius Vaan de Laar creador del famoso slogan “Yes, we can” de la campaña de Obama, “La política sobre relaciones, es conocer a la gente, entenderla y a través de social media poder construir una estructura que devuelva a los políticos a la calle, a dialogar con la gente. Las redes sociales son un canal más para llegar a la gente con ese mensaje que convoque, convenza y los lleve a votar por ti”.